sábado, 18 de septiembre de 2010

LA METAMORFOSIS : de aldeas a un planeta


Joseph Nye fue el creador de un nuevo concepto referente a un arma intangible, pero muy potente y absolutamente ultramoderna. El “Soft Power” es la clave utilizada por EEUU para salir vencedor en la Guerra Fría y a partir de allí, su uso no se ha detenido bajo ninguna circunstancia y hasta pareciera tener un cerebro y accionar propio é incontrolable.

Este Poder Suave, declara una notoria invasión invisible, cultural, que bajo su manto de diferencias oculta una atracción fatal, que termina con la búsqueda de una nueva filosofía de vida por parte de los actores afectados. Actualmente, es una herramienta utilizada por todos los actores de la política internacional, así como también las instituciones internacionales.

Existe notorio temor a la existencia de esta herramienta homogeneizadora. Esto porque lleva a la posibilidad de hacer desaparecer culturas existentes tras que estas toman filosofía de vida del agente lanzador del Soft Power, abandonando la suya propia. Existe otro factor provocado por esta invasión que ha sido punto de partida para uno de los principales temores contemporáneos: El Terrorismo.

El terrorismo no es más que un concepto que engloba al uso del “terror” como principal herramienta de daño a un enemigo, siendo “terror” cualquier situación que genere un clímax de tensión o de inseguridad latente y continua a causa de una acción o la existencia de su posibilidad.

Algunos académicos opinan que estas fuerzas terroristas están haciendo uso del Soft Power, estudiándolo, analizando al enemigo para conocer sus puntos débiles. La globalización es una herramienta y como tal, se le puede dar el uso que el que la utilice pretenda.

Es impresionante comprender como la globalización ha pulverizado las distancias, generando que la cultura mundial este cada vez más unida. Algunos temen por la amenaza que esto representaría para la diversidad biológica y cultural.

Sin embargo, hay quienes también ponen sobre la mesa el concepto de “comunidad”, dándola por entendida como una modalidad de relacionamiento social (valores, confianza, es algo más emocional que racional), dentro de un espacio en el cual la vida toma forma, llevada de la mano de la comunicación y la convivencia. Es fácil identificar coincidencias entre los ramos que componen a la globalización y al concepto de comunidad. Es por esta razón que desde hace un tiempo, se ha comenzado a hablar sobre “Comunidad Global”.

Las diferencias entre los hombres han sido siempre puntos críticos de reflexión, tratándose ellas a través de la búsqueda de igualdad. De todas maneras, deberíamos de comenzar a considerar ciertos aspectos para poner los codos en la mesa y la quijada sobre las manos apretadas.

Me pregunto qué tendría de malo con tener una cultura homogénea que genere una comunidad global con mismos valores y esperanzas, dentro de un mismo lugar espacial, que sería nuestro globo terráqueo (que de por sí es un concepto con dimensiones ya establecidas y nosotros allí dentro). No interesa saber que cultura seriamos (incluso me gusta pensar que sería una fusión de ellas), mas bien, interesa darnos cuenta de que si fuéramos todos culturalmente iguales por el simple hecho de comprender que somos parte de una misma especie sin distinciones físicas de ningún tipo, con diferencias existentes solo desde nuestra generación mental, entonces, podríamos coexistir con valores distintos pero aceptados conscientemente para formar parte de un contexto social–cultural parejo, una verdadera comunidad global.

De ninguna manera sería perjudicial, por el contrario, muchos asuntos diferenciales verían solución por ser tomados realmente en cuenta en la comunidad (debería proclamar: “La comunidad está bien, cuando la comunidad está bien”, siendo la comunidad elemento englobador y parte a la vez).

Quiero compartir este pensamiento, sabiendo que el único impedimento factible de él mismo, es el propio egoísmo del hombre, que por poner beneficios autónomos frente a la solidaridad reciproca (falta de tolerancia y de confianza – claro signo de inmadurez humano, ya que estudios sociales han demostrado que la confianza es mayor en las personas que tienen mayor nivel educativo y mayor edad), destruye la posibilidad de unión. La madurez debe llegar con la confianza. Analizar esto es el paso adelante faltante para desarrollar las relaciones pro el ser humano.

Seguiré explicando esta simple realidad, siempre sin olvidar que no estamos solos y la razón que forma tu todo, amigo lector, solo es todo cuando también sea la razón de al menos, todos los demás...(nota de escritor: no desesperes, amigo lector).

lunes, 13 de septiembre de 2010

AMÉRICA LATINA: LA ALTERNATIVA PLAUSIBLE


Luego del trágico período dictatorial latinoamericano, apoyado y financiado en su gran mayoría por los Estados Unidos de América (y la excepción cubana que, en sentido contrario, lo fue también pero por la Unión Soviética), nuestro continente tuvo que decidir cuál sería la estrategia nacional e internacional para la recuperación de las distintas economías (unas más hundidas que otras pero todas al fin estancadas y endeudadas).


Para ello, fue necesario reflexionar acerca de cuál era el modelo a seguir, cuáles las nuevas líneas directrices de la economía y su relación con la “cuestión social”: el estancamiento económico, el incremento sostenido de la deuda externa, la hiperinflación y varios años de pérdida del salario real, la inequitativa distribución de los ingresos y la consecuencial pérdida de un status de calidad de vida que caracterizó a varios países latinoamericanos años atrás (Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, México).


Luís Bresser habla de un “nuevo pacto social” entre los trabajadores, los capitalistas y la tecnoburocracia. Una visión bastante moderada dentro de los pensadores de tendencia izquierdista, racionalizada y pragmática. Algo que debería ser el patrón común del pensamiento económico, político y social a estas alturas de la Historia del Hombre, aunque sin embargo un tanto fuera de lo común en la actualidad.


Bresser entiende que: i. tras el fracaso del sistema de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI), ii. el posterior pacto entre capitalistas y la tecnoburocracia (militares) que destruyó completamente la posibilidad latinoamericana de un desarrollo sostenido al corto plazo (dado que los Estados al endeudarse para mantener los subsidios a las clases burguesas con la finalidad de una “acumulación inicial de capital necesario” para la competencia en mercados internacionales y la inversión posterior que llevaría a un “crecimiento macroeconómico exitoso”, no tendrían capacidad de afrontar sus déficit estructurales y terminan por colapsar, con grandes crisis sociales) y iii. En el necesario “pacto entre trabajadores-empresarios-tecnoburócratas”, sólo hay una buena perspectiva de desarrollo social y económico si se realiza una estrategia integral que aspire a una apertura de las economías latinoamericanas pero con la peculiaridad de que las industrias deben especializarse y tecnificarse, sean las que sean, para poder lograr una competencia de precios y calidad en el mercado mundial que es “la gran feria” de los empresarios, ya no estancos en una economía nacional sino apostando al desarrollo regional y global.


Es real lo que Thomas Friedman plantea con su conocida expresión que tituló una de sus obras más exitosas: “The World is flat”. Aunque con una lógica liberalista e imperialista, no se coincide con su desarrollo sino más bien con su observación acerca de que el mundo globalizado está y es real. Y ante ello, Latinoamérica debe adaptarse porque como Joseph Stiglitz bien manifiesta “la globalización no es buena ni mala” sino que es una herramienta para la Humanidad.


En este sentido, es menester que América latina entienda que un modelo de “economía mixta”, abierta al mercado global, competitiva y cada vez más diversificada pero vigilada por el Estado, en cuanto protege a sus nacionales y distribuye equitativamente los ingresos así como regula las actividades productivas, dejando lugar para la inversión y el lucro de las empresas privadas aunque sin olvidarse que el “capitalismo salvaje”, expresión que pinta los albores de la peor (quizás) forma de explotación económica que el hombre haya podido conocer. El trabajo, las condiciones en que se desarrolla y las retribuciones por el mismo deben estar bajo la especial tutela del Estado en la presente centuria.
Las perspectivas de los Estados latinoamericanos para el Siglo XXI deben estar lejos de las tesis extremas y autoritarias (kirchnerismo, chavismo, castrismo, etc.) así como las liberalistas y desintegradoras (menemismo, fujimorismo, etc.).
Debemos forjar un pensamiento regional de conciencia y reflexión acerca de nuestro importante rol en la recuperación económica mundial. Somos y podemos ser aún más. Hemos demostrado que las condiciones y factores que hundieron al “mundo desarrollado” son ajenos a nuestra forma de entender la realidad. Que podemos vivir en un equilibro entre la iniciativa individual y el convivir colectivo.


Tenemos ahora una meta mayor aún para lograr: la educación, como herramienta de sostenimiento de la bonanza, desarrollo y calidad de vida.


Si se ha ensayado en varios polos de la reflexión y el pensamiento político acerca de una supuesta “deuda interna”, que el crecimiento económico “neto” no es conditio sine qua non del desarrollo y la calidad y que la clave del desarrollo humano está no solo en sus ingresos sino en sus posibilidades y estructuras sociales, es claro entonces que no debemos contentarnos con un avance unívoco, sino concretar más bien los diferentes aspectos que tenemos en el “debe”.


Amartya Sen nos dio una lección de qué tan importante son los “sistemas de titulación” en una sociedad (en sentido lato, sería el sistema de adquirir títulos, ya sea propiedad, uso, goce o cualquier manifestación de utilización de una cosa en la realidad). Que puede haber una mayor producción de alimentos así como una población menor (todo en una sociedad hipotética) y sin embargo producirse una crisis de hambre. Lo explica con una demostración empírica (hambrunas de la India a partir de los 40’ y 50’), que fue un caso en particular en que las condiciones mencionadas se dieron y se gestó como consecuencia la crisis de alimentos. ¿Por qué? La población no podía conseguir los alimentos debido a que no tenía los medios (materiales y/o sociales) como para adquirirlos. Y ello nos prueba una vez más que lo importante es la relación social entre ingresos y medios de vida, más que una relación meramente numérica, bruta o neta.


América latina toda debe apostar a llevar adelante algunas consignas que serían necesarias para seguir firmes en un rumbo alternativo y sustentado:

i. Apoyar el sostenimiento de “fuertes universidades”, abocadas a la tecnología y la investigación de las diversas ciencias como motor del desarrollo nacional y regional.
ii. Invertir una parte considerable de su presupuesto en la educación (actualmente, la UNESCO ha entendido que el 6% del PIB es el mínimo necesario y básico en un proyecto educativo nacional serio).
iii. Apoyar el “trabajo juvenil” como incentivo para las empresas a contratar a jóvenes y fomentar de esa manera buenas condiciones laborales para los futuros adultos de la sociedad del porvenir.
iv. Regular y vigilar el desarrollo de las actividades productivas para: a) facilitar y apoyar las iniciativas privadas; b) controlar la relación entre renta y distribución de la misma.
v. Convocar instancias de participación democrática en los temas más importantes y controvertidos, ya sea mediante estructuras de representación indirecta (consejos de salarios, mesas de negociación, referéndum consultivos) o mediante estructuras de participación directa (leyes de obligatorio referéndum, flexibilidad en los mecanismos de plebiscito, elección directa de más órganos políticos).
vi. Fomentar y a la vez regular y controlar la inversión extranjera como plusvalor económico para un país (en aquellas actividades que la industria nacional no posea los medios económicos para su emprendimiento) y como generador de renta y trabajo nacional.



Solo si caminos por los caminos de la razón, sin tropezar con los excesos de las pasiones políticas, sabiendo distinguir que izquierda y derecha son grados de una misma escala (y que la derecha siempre tiene una derecha como la izquierda, izquierda…), si realmente sabemos compartir los beneficios de la bonanza, con la sabiduría de entregar y mantener la misma rectitud en los mementos de adversidad tanto como en la buenaventura.


Solo si, por primera vez en la historia, aprovechamos esta circunstancia única que tenemos por delante, de saber entender nuestra misión en nuestra realidad y adaptarnos a ella, podremos darnos cuenta que nuestro rol hoy es “marcar la diferencia”.

Podemos construir un sistema justo, democrático e igualitario. La lección de la historia está en los libros…pero la decisión en nuestras manos.

martes, 7 de septiembre de 2010

Mi fiel amigo RAMBO


(algo sobre la ética)



....yo tenía el Sol generando mi propia lluvia, al pasto para que pudiera estar descalzo y una pelota como para pasar un rato de juventud. En eso, mi tío Antonio iba terminando el asado que comeríamos cuando el tiempo lo quisiera.

-"deja que se vaya haciendo...atájame unos tiros"- le dije. . .

-"ahora no, no puedo"- me contesto. . .y tras quedarme entre un status quieto y status quo de la situación, enseguida retome actividad y esta vez incite a Rambo (el perrito de la casa), a que jugara conmigo. El si acepto.

Desde aquellos (mis entonces) 6 años de vida, lo que me dijo Antonio fue solo un gesto más de los tantos otros que los adultos liberan, algo así como siguiendo una conducta adulta.

Pasaron ya 16 años de aquel momento con mi pelota, la carne y mi tío, pero lo recuerdo y siento que finalmente lo entiendo. Mi tío estaba actuando naturalmente...naturalmente humano refiero.

Estaba usando su libertad, decidiendo que hacer sobre la invitación a jugar, decidiendo que era lo que sucedería con la carne que estaba cocinando para luego comer. El eligió dentro de las posibilidades que se le presentaron y por ser libre quiso inventar el camino hacia el asado cocinado para comer y lo eligió frente a la juventud, que proclamaba la pelota.

Decidió responsabilizarse de la comida. (-"QÜE GRRRICU!!”-, dice mi ombligo).

También me di cuenta de que sin saberlo, opte por el perro porque conocía su reacción, ya que en cierta forma, los cachorros actúan todos igual (no eligen realmente lo que hacen, simplemente actúan naturalmente, de forma inconsciente).

Es interesante que por recordar este hecho autobiográfico, pude poner en pleno el concepto de "ética", que define al ser humano.

En resumen, comprendo que mi tío actuó tras un análisis conciente y racional de la situación y luego de eso solo podía tener dos reacciones posibles : decirme SI ó NO.


lunes, 12 de julio de 2010

“Libertad y Responsabilidad: acerca del Estado del Siglo XXI”






INTRODUCCIÓN: BREVES REFLEXIONES ACERCA DEL PRESENTE SOCIAL


Vivimos en una era de cambios. Los tiempos no son los mismos, la sociedad mundial está compuesta por diversas clases de culturas, dogmas, religiones, creencias, vivencias, la gente se divide aún en sub-sociedades o “sub-universos” sociales, y el individualismo ha llegado a su fase máxima.

Es por ello que los desafíos para un Estado en nuestro presente siglo deben tener en cuenta las diferentes realidades que van surgiendo, no ya como elementos de desviación social (para aplicar todo su aparato coercitivo y de poder) sino como verdadero “guía” del tránsito y la convivencia social.

En la era de la globalización, en la que es ella misma el único (y más importante) elemento homogeneizador, debemos entender que “todo repercute en todo”. Es decir, que la sociedad está totalmente interconectada, y aún más, la sociedad de todo el orbe.

Por ello, los individuos tienen una visión de la realidad más completa pero más compleja. Lo que, concomitantemente, acarrea una mayor libertad pero a la vez una mayor responsabilidad.


DESAFÍOS PARA EL ESTADO DEL SIGLO XXI: LÍMITES Y METAS


Como la sociedad se ha complejizado y se ha heterogeneizado, no hay elementos del todo claros como verdaderos “patrones” que puedan ser tomados en cuenta a la hora de la toma de decisiones políticas, y más específicamente, en lo que respecta a la legislación social.

Lo que sí es claro, es que las decisiones políticas que se realicen deben tener en cuenta esta realidad y no pretender abarcar lo que no deben, siendo contraproducente intentar resolver los problemas de grandes masas con mismas soluciones que viven y conviven en realidades diversas.

El Estado deberá tener como meta recavar y procesar la información necesaria de las divergentes situaciones que presenta el “todo social” para poder, en una etapa posterior, analizar los datos que se arrojen a luz y aún más tarde, y luego de un verdadero tratamiento crítico al respecto, poder, de forma acertada, tomar las medidas que correspondan a cada grupo social.

Por supuesto que este planteo no es una renuncia tácita a la generalidad y abstracción de la ley. Ello corresponde dentro de la generalidad y abstracción que significan hoy los sub-universos sociales, concepto que actualiza y pone al pie de la modernidad al derecho, con las evoluciones y cambios que han acontecido en este presente siglo.

Esto significa que el Estado debe procurar y ser garante de la mayor libertad a los individuos en sus elecciones, formas de vida, pensamiento, libertad de culto, libertad de acción (dentro de los parámetros permitidos) y con ello asegurar una profundización de la democracia como tal.

Por ello, es que el propio Estado tiene como límite a la misma libertad de los individuos: funciona como derecho para el ciudadano y límite para la intervención del Estado.

Pero es éste último quien debe luego ser responsable de las políticas sociales. Y es por ello que creemos posible que se puedan conjugar libertad y responsabilidad social: un Estado que no se entromete donde no debe y sí regula y garantiza lo que debe.

Un Estado realmente comprometido con la educación, en dónde los jóvenes sean el centro del proyecto, donde la excelencia académica deba ser el objetivo, la formación en valores (tan necesaria y olvidada muchas veces) y la realización del individuo como ser Humano.

Un Estado fehacientemente entregado a la salud como factor vital de la sociedad en donde hayan acceso a lo básico y necesario por cada individuo pero siempre y nunca olvidándonos de que es LO BÁSICO Y NECESARIO TAMBIÉN CUALITATIVAMENTE. Quien quiera cuidados especiales que lo busque por sus propios medios. Pero el Estado asegurará que todos tengan lo necesario y decoroso para vivir bien.

Un Estado que no se olvida que la economía le compete: llevando adelante los servicios imprescindibles que un pueblo necesite, regulando las actividades secundarias que pueden ser necesarias para un desarrollo económico y garantizando el mínimo que un sujeto puede necesitar, mediante asignaciones o planes sociales, que tengan como contracara la definitiva inserción del sujeto en un mercado laboral para su propia auto-sustentación.

Un Estado que se abra al Mundo pero que no olvide que sus nacionales son sus “hijos” y que debe velar antes que nada por ellos. Abrirse al Mundo no significa que la sociedad se pone a disposición de las grandes empresas transnacionales, sino que les brinda condiciones a ellas para que operen, sin dejar de considerar que las empresas nacionales tengan sus propios beneficios y también su respectiva “vocación social”.

En definitiva un Estado que garantiza las libertades de los sujetos siendo responsable también de su rol social.


EL MUNDO EN CRISIS: ¿EXISTE UNA ALTERNATIVA?


La actual crisis mundial nos ha demostrado que no existen paradigmas imbatibles: el neoliberalismo ha demostrado cuán peligroso puede ser dejar abiertas las puertas a la especulación sin límites, los fraudes de especuladores que prometen fortunas con inversiones de altos riesgos, los préstamos sin límites, hipotecas “sub-prime”, y así una larga lista de invenciones del ingenio humano para prometer dinero fácil que todos sabemos en qué consecuencias termina.

La verdad es que a lo largo del tiempo, nos hemos dado cuenta y hemos aprendido que, mirando para atrás, el progreso de la Humanidad no tiene por qué tener como base un sistema deshumanizado, que aleja a la mano de obra de la cadena de producción, que la deja como un factor menor, que lo importante es “abaratar costos”, incluir innovación técnica (sin tomar en cuenta las verdaderas bases del producto), y en fin, una lógica que excluye al Hombre del mercado como sujeto productivo.

Si nos sinceráramos acerca del modelo alternativo a seguir, si realmente observáramos como los países del primer mundo sufrieron las consecuencias de su propio modelo que hoy buscan “rescatar”, si pensáramos las estadísticas que nos muestran hoy una América Latina “floreciente”, que crece de a poco pero firme, una Asia en pleno auge, quizás entenderíamos que el Estado nunca debe abandonar su rol decisivo de límite y garante para la vida del ser Humano.

Menos Estado en la esfera de libertades y más Estado para las responsabilidades sociales debe ser el Norte que guíe la “agenda” política de los gobiernos en este siglo que nos acompaña.

Tal vez, si creyéramos en que hay una alternativa, ni un totalitarismo estatal, ni un liberalismo a ultranza, veríamos más claramente esa democracia social posible que el futuro nos aclama.

Ni izquierdas ni derechas: democracia y justicia social.