Desde hace algunos años la sociedad mundial recorre un sendero recto y sostenido de una determina manera de concebir nuestra forma de vida. Los cambios en la economía global, las crisis que surgen y las respuestas que se dan para abatirlas, no son más que tangentes de una “macro-concepción” del ser y la realidad.
CRISIS, SISTEMA FINANCIERO Y LIBERALISMO
Hoy nos encontramos ante sucesos extraordinarios que acontecen en Europa (quizás los más relevantes desde la caída del Muro de Berlín) con respecto a la estabilidad y equilibrio de un modelo que fue paradigma para muchos y que hoy nos demuestra sus “flaquezas”.
¿Qué queda de cierto en estos tiempos en aquello de “dejar hacer, dejar pasar”? ¿Cuánta validez tiene una concepción libertaria de la economía? ¿Los mercados “realmente” solucionan los problemas que en él se generan?
La realidad es una sola: habla por sí misma. El dato histórico nos demuestra que el “libre-juego/libre cambio”, no solucionó la crisis estadounidense. El Presidente Barack Obama tuvo que pedir un apoyo parlamentario para aprobar una serie de medidas que contradicen una década de prédica liberal ortodoxa y con ello deslegitiman en la teoría lo que resuelven en la práctica.
Pero como dijimos al principio esto es una “tangente”. No es la verdadera matriz de la cuestión. Ello está más atrás en la línea de razonamiento aunque esto sea lo que se presenta ante nuestros ojos hoy.
Veamos un poco: solo podemos creer que la solución de una crisis financiera es el “rescate de bancos” (rectius: lograr que los bancos tengan “liquidez” para generar confianza y puedan cumplir con sus obligaciones) si estimo necesario al Banco como agente económico trascendental. Solo puedo considerar que ello es primordial antes de tener un relativo sistema de prestaciones sociales (llámense salud, educación, alimentación, etc.) si creo que son objetivos secundarios y contingentes en un Estado.
En definitiva, y siendo abarcativo en los términos, solo puedo pensar en aquello que conozco o por lo menos tengo medios intelectuales de conocer. Y entonces aquí es donde encontramos el problema real, el verdadero “nudo” que debemos desatar: ¿Qué es lo que conoce la sociedad mundial? ¿Cómo llega a ello?
LOS MEDIOS MASIVOS DE COMUNICACIÓN
Sin lugar a dudas, la gran causa del “qué pensar” son los diferentes emisores de una sociedad. Desde comienzos del siglo XX, la propaganda y sus ramas científicas conexas (marketing, publicidad, psicología, etc.) demostraron lo potente que pueden ser las consecuencias de un constante “bombardeo” de información, es decir, una gran cantidad de mensajes a través de diferentes formas (imágenes, “grafittis”, diarios, panfletos, radiodifusión, televisión, etc.) para hacer que una sociedad tenga temas “en mente”, piense en algunas cosas, descarte otras (por el mismo proceso en que se habla de algo, al hacerlo, no se trata al resto de los elementos que no forman de ese algo haciendo que el receptor no piense en ello) y así manipular el “qué” pensar.
Esto es un hecho fáctico. Creer que los medios masivos de comunicación (que en la era postmoderna, sus consecuencias se ven maximizadas por la Internet como verdadero motor y difusor de información) no “manipulan” el qué pensar o la temática de la información que recorre el mundo entero es no reconocer que en los hechos, lo que vemos por la CNN, por Facebook, lo que escuchamos en nuestros programas de radio favoritos, en las pancartas, grafittis y panfletos que se pueden ver en nuestra ciudad, es el objeto de nuestro pensamiento y por lo tanto, poco se piensa en la “mortalidad” de la Araña autóctona de Sri Lanka o la hambruna de un pueblo del sur de Madagascar. No. Justamente no se hace eso: se piensa en lo que nos rodea y es casi nulo el espacio de la abstracción y la crítica. Este espacio queda reservado para la elite intelectual y a quienes gustan de ese ejercicio, políticos, politólogos, científicos, que, a favor y en contra, pueden emitir juicios de valor sobre el sistema que nos envuelve.
Así es que pensamos que sin los bancos no podemos vivir (así nos lo hacen pensar…). Así es que pensamos que si Grecia tiene un déficit fiscal de un 12% anual en 2010 toda Europa deberá tambalear (así nos lo hacen pensar…). Así es que los Hombres viven alienados, en sus “universos”, ya sean el trabajo, los juegos, las drogas, etc. porque están inmersos en un mundo que no consideran, no critican, no razonan, simplemente están…lo viven…ese concepto lineal del que hace ya algún tiempo venimos considerando.
INERCIA DE LA POSTMODERNIDAD.
Así llegamos a este punto de la reflexión: la economía se hunde en su propia teoría. Actúa en contrario sensu con su prédica. Los medios masivos nos hacen a todos pensar que “por suerte” la economía se “salvó” con el rescate de los bancos. La sociedad, como una perfecta estatua, simplemente se ve “esculpida” por todo este fenómeno que la rodea. No reacciona…acalla…escucha…ve…mira…no realiza actividades de connotaciones críticas o “analíticas” simplemente está “estática”.
¿Por qué la economía se hunde? ¿Por qué los medios nos dicen que la economía se salvó? ¿Por qué nos quedamos expectantes ante este fenómeno?
La economía es una ficción que se ha deshumanizado: especula con valores, papeles, ficciones que no tienen un verdadero sustento material: el dinero es un bien fiduciario por excelencia; no es un fin en sí mismo, es instrumental. No tiene bases humanas y por eso la mano de obra se ha desvalorizado, es un elemento cada vez menos importante y cada vez más descartable. En definitiva, las grandes corporaciones que acumulan ese “gran capital” no quieren salir de este sistema y quieren jugar con las “reglas que les hace ganar”.
Por eso los medios en la gran mayoría de sociedades del mundo: o bien están bajo la dirección de grupos de poder (económico, político, social) o bien responden a sus intereses. Son pocas las democracias en que esto no sucede y son menos aún en que la libertad de expresión no se ve coaccionada.
Nos queda una última incógnita por resolver: nuestra pasividad. Y si se encontrara un verdadero por qué de ello deberíamos movernos hacia dicha respuesta para cambiar las cosas.
Creo que producto de los dos primeros fenómenos existe el tercero. Es decir que son una conditio sine qua non de nuestro estado actual: sin un sistema económico como el actual, no podrían ocurrir cosas que vemos hoy por hoy: hambre, desigualdad notoria, mucha riqueza y pocos titulares de las mismas y una larga lista de etcéteras.
Además, si los medios son contestes con este sistema y se pliegan, no realizan una tarea investigadora y crítica como muchas veces sí lo realizan con quienes intentan o bregan por transgredirlo, llegamos a esta ecuación: un mundo pasivo, que observa lo que sucede, abrumado por tanta información y acallado porque sabe lo que sucede con los transgresores, observa pero no sabe que es espectador, no lo realiza.
Es por ello que, aunque sea más tarde que temprano, podamos comprender la expresión que el gran filósofo Noam Chomsky consagró una vez diciendo “cómo nos venden la moto”…esta vez, luchemos por erradicar la segunda parte de la idea que se da a entender tácitamente y quizás sea más lamentable que la primera…