martes, 7 de septiembre de 2010

Mi fiel amigo RAMBO


(algo sobre la ética)



....yo tenía el Sol generando mi propia lluvia, al pasto para que pudiera estar descalzo y una pelota como para pasar un rato de juventud. En eso, mi tío Antonio iba terminando el asado que comeríamos cuando el tiempo lo quisiera.

-"deja que se vaya haciendo...atájame unos tiros"- le dije. . .

-"ahora no, no puedo"- me contesto. . .y tras quedarme entre un status quieto y status quo de la situación, enseguida retome actividad y esta vez incite a Rambo (el perrito de la casa), a que jugara conmigo. El si acepto.

Desde aquellos (mis entonces) 6 años de vida, lo que me dijo Antonio fue solo un gesto más de los tantos otros que los adultos liberan, algo así como siguiendo una conducta adulta.

Pasaron ya 16 años de aquel momento con mi pelota, la carne y mi tío, pero lo recuerdo y siento que finalmente lo entiendo. Mi tío estaba actuando naturalmente...naturalmente humano refiero.

Estaba usando su libertad, decidiendo que hacer sobre la invitación a jugar, decidiendo que era lo que sucedería con la carne que estaba cocinando para luego comer. El eligió dentro de las posibilidades que se le presentaron y por ser libre quiso inventar el camino hacia el asado cocinado para comer y lo eligió frente a la juventud, que proclamaba la pelota.

Decidió responsabilizarse de la comida. (-"QÜE GRRRICU!!”-, dice mi ombligo).

También me di cuenta de que sin saberlo, opte por el perro porque conocía su reacción, ya que en cierta forma, los cachorros actúan todos igual (no eligen realmente lo que hacen, simplemente actúan naturalmente, de forma inconsciente).

Es interesante que por recordar este hecho autobiográfico, pude poner en pleno el concepto de "ética", que define al ser humano.

En resumen, comprendo que mi tío actuó tras un análisis conciente y racional de la situación y luego de eso solo podía tener dos reacciones posibles : decirme SI ó NO.


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