Por Martín Soca
“Elitismo” (minorías iluminadas), “populismos” (mayorías iluminadas) y demagogias (anonimatos generalizados en la masa) son tres posibles bifurcaciones o variables de la “verdad relativa”.
Según se vio en la primer parte, no importa de qué esté rodeada, es decir, no importa bajo que influjo la “verdad” se presente, bajo qué manto se envuelva, ella siempre será una y las restantes serán “verdades relativas”.
Ergo, la cuestión de los “cómo” (medio) por los cuales se establece la verdad relativa (fin) es indiferente: ya sea la fuerza de la mayoría, el poder que pueda ejercer una minoría contra la masa o los medios difusos y de creación de caos que puedan disponer un agente político en la democracia: todos ellos buscan lo mismo; es decir, establecer esa verdad.
El camino del investigador estará minado de estos elementos y está en él poder identificar cada fenómeno en cada momento y poder clasificarlo para entender su esencia.
Veamos algo de todo esto:
1) Elitismo: tecnocracia y capital
Podemos tipificar de “sociedad elitista” aquella en la cual el denominador común de las variaciones y cambios sociales tienen en cuenta las alteraciones y oscilaciones de la industria tecnocrática y especuladora: quienes tienen el poder de la innovación y el capital. Los Estados Unidos de América son un ejemplo claro de ello, al igual que Japón, en donde reina y gobierna la “ley de los bancos” y la “ley de la tecnología”. En definitiva, y por consecuentemente, también el resto del Mundo contemporáneo que queda bajo este modelo predominante.
El “Poder” puede estar también vinculado a otros aspectos conexos como la Industria militar, el narcotráfico, el terrorismo, pero no son sin aspectos vinculados y entrelazados que responden a la lógica ulterior: el Poder de una élite.
2) “Populismo”: el pueblo “domesticado”
Lo fueron la Cuba de Castro (y lo sigue siendo), la URSS de Lenin y la China Comunista de los 50’ y 60’ . En ellas el factor o común denominador tipificante es que, ante los ojos de la sociedad, no se presentan “Ejecutivos” o “Científicos” que pueden mediante su poder técnico o económico manipular los cambios, el pensamiento y, por lo tanto, la vida misma de la sociedad. En cambio, podemos ver sujetos que, amaestrando a la sociedad mediante el uso de la propaganda, la violencia del aparato estatal, agrupaciones paramilitares y paraestatales y, en fin, todo un organigrama que parecería “no existir” hacen que la sociedad se movilice y que las mayorías se impongan sobre minorías.
3) Demagogia: “sociedad del empate”.
Nadie gana en las demagogias. Hay gobernantes pero no gobiernan. Hay pueblo pero no es pueblo. Hay quienes aprovechan de este mismo Estado de “statu quo” para justamente mantener las cosas como están.
Siempre aparenta estar “todo bien” y por lo tanto no hace falta nada. También no faltan las sociedades en donde siempre está “todo mal” y los “Mesías” están siempre apareciendo y listos para entrar en acción (¿acción?) y rescatar al pueblo de sus crisis.
En definitiva, o el pueblo está quieto porque se intenta mostrar que todo está bien o el pueblo se mueve porque se intenta hacer creer que está todo mal para que entre uno u otro. Y nunca pasa nada…siempre igual. Una sociedad en donde los políticos no hacen nada más que eso…dejar las cosas en un empate.
Ejemplos de esta sociedad son las “democracias” como la Uruguaya en la que siempre hay avances y retrocesos pero nunca concreción de un sistema que nos permita sostenernos en una posición segura. También es en Argentina donde el mismo fenómeno ocurre: cíclicamente vive una crisis. Democracia y “Golpe de Estado” se alternan en un período que no dura más de 40 cuarenta años.
Ante todo esto deberá enfrentarse el investigador y tipificar para encontrar el panorama en el que se encuentra y poder analizar con mayor cautela.
Como hemos afirmado, la verdad es una sola y así debe ser: pues sino no sería propiamente ello. No importa que una Dictadura nos imponga un ideal…que los medios masivos de comunicación nos bombardeen con noticias todos los días sobre “X” temas cuando no nos cuenta lo que sucede con el resto del planeta, en el que tantas cosas ocurren y no tienen contemplación…que nos quieran “meter” en la cabeza que necesitamos esto o aquello…que nos digan que los de tal o cual Partido “tienen la culpa”…que el que “empezó fue él” o que necesitamos de una Banco porque ¿cómo va a vivir un Hombre sin un billete en su billetera? Como existieron siempre deben existir…por eso el cavernícola sobrevivía: porque compraba la misericordia de las bestias con 100 o 200 dólares…por eso los agricultores pedían préstamos a los Bancos para poder cosechar a lo largo de los primeros milenios de la Humanidad …por eso los Príncipes mandaba mensajes de textos a sus Generales para que “retiraran sus tropas de batalla”…
La verdad no es una cuestión de visiones: las visiones son lo que la envuelven. El Hombre debe correr el velo y todo, en ese preciso instante, estará frente a sus ojos.
Que difícil tarea tiene la Humanidad de aquí en adelante…pero las generaciones, estoy seguro, entenderán que es por ello que debemos hacer una apología de la verdad…única.
* Este artículo es la continuación de la nota hecha por Rodrigo Soler "APOLOGÍA DE UNA VERDAD (Única)" y es un trabajo en conjunto con quien suscribe. Vayan los agradecimientos respectivos a quien inició esta temática y comenzó la tarea.
Dejé mi comentario en la nota de Soler. Creo que este tema de la verdad única es algo sobre lo que se debe meditar a más no poder, ya que es la verdad que, de existir, tiene el poder de guiarnos a todos hacia un mismo fin.
ResponderEliminarPero hoy por hoy esa verdad está perdida en la nada. En realidad, perdida en todo. Se vive el hoy, el ser, y nunca se busca un deber ser. Nos mantenemos en lo superficial de las cosas y no buscamos jamás en nosotros algún principio rector de la humanidad