Si bien el maltrato infantil va contra los derechos básicos de los niños, es una realidad cotidiana y masiva entre la población de Latinoamérica y el Caribe. Recientemente Uruguay se conmovió a nivel legal y parlamentario por el caso de una Directora de Jardín de Infantes procesada con prisión por agredir a un niño de 16 meses.
Por: Ana Belén Albornoz
Violencia, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), es “el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho o como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones”
Todos los años 275 millones de niños y niñas en el mundo son víctimas de agresiones dentro de sus hogares y unos 40 millones de menores de 15 años sufren violencia, abusos y abandono.
Los ataques a menores de edad adquieren modalidades diferentes, tanto agresiones físicas y psicológica, violaciones y abusos sexuales. Este flagelo suele ocurrir en el hogar, en el barrio, en la escuela, es decir, en instituciones que deberían brindar protección, amor y fomentar el desarrollo íntegro de los más chicos.
Además, el maltrato suele repetirse de generación a generación, siendo los padres, madres u otros adultos los principales agresores. Los porcentajes de mayores latinoamericanos que reconocen haber agredido a niños de su hogar, son muy altos, entre un 33% a un 83%.
A su vez, muchos asumen que este tipo de agresividad es algo necesario en el proceso de socialización y de aprendizaje, ya que se la considera como una forma de respeto hacia la autoridad y corrección de conductas no deseadas, como la desobediencia.
Son varios los factores que le impiden al niño denunciar si son víctimas de maltratos, entre ellos, la falta de autonomía dada su edad y los altos niveles de dependencia emocional, económica y social respecto de los adultos o de las instituciones.
Solo una parte muy pequeña de la violencia contra los niños es denunciada a la justicia e investigada y pocos agresores son procesados. Dado que es muy difícil acceder a informaciones exactas de la “violencia puertas adentro”.
Según el boletín Desafíos nº 9, “en la mayoría de los casos los abusadores son conocidos de las víctimas y, en una proporción importante, son familiares”. Además sostiene que “el maltrato físico es mayor cuanto menor es la edad del niño, mientras que el abuso se presenta en niñas de 7 a 11 años, principalmente”.
El acoso sexual abusivo es el tipo de violencia infantil menos denunciada, y más cuando es cometida por padres o familiares cercanos.
En América del Sur, es en la familia donde ocurren gran parte de las situaciones de atentados contra los niños, con un porcentaje de un 50%, siendo el maltrato físico el tipo más frecuente y considerado menos grave, ya que se lo ve como una forma de educar al igual que la violencia psicológica.
En la región, el 50% de los adultos piensan que es normal usar el maltrato contra los menores de edad como forma de castigo.
El boletín concluye con que la violencia contra los niños, niñas y adolescentes es un problema grave de Derechos Humanos en América Latina y el Caribe. Más de la mitad de esos chicos son víctimas de maltrato físico, emocional, trato negligente o abuso sexual.
Tarda pero llega
En Uruguay, el juez Daniel Tapié procesó con prisión a la responsable del jardín de infantes “La casa de Beatriz” tras constatar que maltrató a un niño de apenas 16 meses mientras lo alimentaba.
El magistrado le imputó el delito de “violencia privada”, que tiene una pena mínima de tres meses de prisión a tres años de penitenciaría.
Una educadora filmó el hecho y las imágenes fueron divulgadas por Canal 10 de Montevideo.
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