Nuestra sociedad y nuestro siglo se han caracterizado por un cambio en las concepciones del universo social: la opulencia, el consumismo y el marketing entre otras cosas, han “regado de individualidad” donde otrora reinara una concepción predominantemente integral e integradora.
La larga lucha por la conquista de los derechos humanos, las distintas revoluciones que han antecedido a ellas, los movimientos sociales, la gente unida… en definitiva, otra visión del “circo del Hombre” es lo que queda como cenizas…como débil recuerdo… como vestigio de lo que algo alguna vez se craneó.
Pero como estamos luchando desde este espacio por ser una “fragua del futuro” y no “rehenes del pasado”, simplemente a modo anecdótico, se traen a colación las diferencias (sino contradicciones) entre el pensamiento post-moderno y sus raíces, entre la era de la globalización y lo que el pasado quiso para ella.
Esta vez encararemos un análisis crítico sobre el “pensamiento colectivo” de ésta, nuestra sociedad. Por más ardua e inagotable que resulte la tarea, intentaremos, dentro de lo humanamente posible, dar unos primeros esbozos de lo que creemos es una decadencia de ciertos valores del Ser Humano del Siglo XXI.
En primer lugar, y como advertencia al lector, no se reniega de las tantas cosas que este mundo ha conquistado ni sobre los tan necesarios avances en todos los campos de la vida como en la ciencia, el arte y la política entre otras, cuyo aporte para el bienestar general ha sido tan bueno como elogioso. Trataremos, en cambio, de reivindicar los “verdaderos nortes” que creemos se han perdido en esa “red caótica” que es la sociedad post-moderna.
Entremos en uno de los conceptos más cuestionables de la actualidad: la concepción del trabajo y la propiedad. Sindicatos y empresarios han sido extremistas, autoritarios, poco fraternos y hasta enemigos en una lucha que en realidad no debería existir en los términos que se plantea. Ni el empresario ni el trabajador es algo en sí mismo aislado desde que la empresa no se visualiza sin trabajador como tampoco es posible pensar en un trabajador sin algo que trabajar.
El liberalismo moderno, basado en la especulación, la transacción de valores artificiales, la moneda como algo en sí mismo, ha reducido el valor del propio trabajo, fuente única y verdadera de la riqueza del Hombre. John Locke dijo alguna vez: “Ciertamente que habría locura y falta de probidad en acaudalar más frutos que los que se pueden necesitar y comer.” Por justificar la propiedad privada como derecho del Hombre, los marxistas y otras corrientes afines lo acusaron de “padre del liberalismo” y de ser poco más que un “Satanás” y defensor de la “explotación de los hombres”… ¿Qué lejos estaba de eso, no? Es que a veces nos hemos dejado llevar por “prejuicios bonitos”, que apelan a los sentimientos más humanos pero que lejos están de ser la realidad de las cosas. Locke nos demostró cómo concebir una sociedad con libertad y justicia social (es decir, una sociedad que le diera a cada cuál lo que había merecido) y esto no es ser liberalista, sino ser liberal que es bien distinto.
El “ogro filantrópico”, concepción de Octavio Paz sobre el Estado, pasó de ser un ente que llegó a dominar la vida de los Hombres como en Rusia, China y todo el bloque oriental de Europa (y siguen siendo vestigios de ello Cuba y Corea del Norte) a un Estado prescindente que libró a los Hombres a su suerte para no “entrometerse” más en el futuro de las sociedades (como en EEUU, Europa occidental y Japón).
¡Ni una cosa ni la otra! No creo en un Estado que nos domine, que llegue casi a reglar como debemos ducharnos (parece que Chávez en Venezuela ya lo quiso implementar…), que no de lugar a la iniciativa de los particulares y por lo tanto que termine atropellando las libertades públicas que duraron siglos en conquistarse. Pero tampoco creo en un Estado como el hoy dominante en la mayoría de los países occidentales, que deja que el mercado regule todo ¡Como si los Hombres, verdaderos creadores y parte del mercado, no pudieran hacerlo! Que las personas queden a suerte y verdad puesto que siempre habrá una “reserva de desempleados” que peleará todo lo posible por simplemente llegar a ese puesto de trabajo.
¡No! ¡Me resisto! Nunca voy a creer que tenga que ser blanco o negro. Desde aquí y desde ya, concibo al Estado como un buen padre de familia: diligente, atento, protector y fraterno. Ni negligente, ni distraído, ni sobreprotector ni frío. Simplemente, pero tan complejo parece, que sea Justo.
Por último, quisiera decir que como primer desarrollo de la “inercia social”, concepto que más adelante intentaré ampliar y profundizar, dejamos estas consideraciones, visión del “todo” y la realidad social actual que no intenta hacerlo fehacientemente, tarea que como se dijo sería imposible, sino que intenta “a vuelo de pájaro” reflejarnos ideas, conceptos, valores y visiones del Mundo de hoy. Y ante todo, esto es tan solo un “cristal” a través del cuál se puede ver el Mundo como tantos otros hay para hacerlo.
Desde estás letras, y abrazando en esta humilde opinión, le digo a mis congéneres que debemos bregar por una sociedad diferente en la que no exista una superficialidad imbécil, que se conciba al trabajo como valor social, en la que veamos con buenos ojos a los que quieren iniciar un emprendimiento pero ¡Ojo con los especuladores y usureros!
Es así que no nos rindamos porque el Hombre de hoy es el hijo del pasado…pero, por sobre todo y lo más hermoso: ¡Es el Padre del Futuro!

buenísima la nota loco! sabes que es algo que compartimos muy estrechamente, este sentimiento de desazón que nos esta dejando el mundo contemporáneo.
ResponderEliminarla verdad muy buena nota loco, yo me voy a quedar pricipalmente con la ultima frase, "somos los padres del futuro" el hombre a lo largo de la historia ha evolocionado y a grandes rasgos estamos haciendo poco a poco una sociedad mejor. De que siga mejorando, es responsabilidad de todos, y nosotros como jovenes somos más responsables que nadie, un saludo!!
ResponderEliminarEn esta te luciste Martín, concordamos en la "canivalización" de la sociedad, donde las personas no buscan otra cosa mas que el bien personal, dejando de lado al resto de la sociedad. Esta falta de respeto al projimo es moneda corriente en la generacion X. Debemos tratar de revertir esta situación, saludos!!
ResponderEliminarNicolás
bueno como siempre vengo yo a discrepar, pero aclaro que en lo que no discrepo, estoy de acuerdo, pasa que sino me quedaria mucho mas largo! :P
ResponderEliminarprimero, no creo que el estado sea justo.. ni el mundo es justo, ni la vida es justa (si, ya se que me quedó re de adolescente peleado con el mundo, solo me falta decir "te odio" y salir corriendo xD). el estado es en cierta forma como el cuerpo humano, el cerebro son unos poquitos, luego esta la sangre que lo mantiene, y luego estan los desechos...quien decide quienes son los desechos? es justa esa decision? este tema da para mucho pero lo dejo aca.
y otra cosa, el mercado si que lo dominan los hombres, concretamente los multimillonarios, los hombres poderosos, que con un estornudo pueden desgraciar a millones... aceptarlo o no depende de nosotros, hacer algo para revertir la situacion, tambien. para todo lo demas, master card :P saludooss
Discrepo tambien con la idea de que estemos viviendo en un mundo justo, pero bueno... Me sumo a buscar ese punto medio del que hablas
ResponderEliminarGente:
ResponderEliminarCroe que no estamos en pensamiento tan lejos de lo que parece:
Si se fijan, no planteo que el mundo sea justo sino todo lo contrario: es una visión crítica (Santi leelo de nuevo plis!).
Gera, lo mismo pienso que vos: el Estado no está siendo justo y creo que hay que cambiarlo , darle un giro de 180 grados.
POr otro lado, coincido en que lo gobiernan Hombres muy poderosos pero el concepto por lo menos teórico (o que intenté combatir es otro, el de la "libertad").
Por eso no estamos lejos de lo mismo: porque creemos que debe ser un mercado "custodiado" pero ni controlado por intereses ni dejado a merced de los vaivenes de la vida mundial.
Gracias por el aporte de todos! No importa si critican o si están de aceurdo. De la discrepancia pueden salir grandes cosas, como en todo.
Un abrazo!
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ResponderEliminarhabia hecho un comentario mas largo que el texto jajaja perdon xD como dice la cancion: "los dueños de la realidad son pocos y dan miedo". ahora.. se puede cambiar? si es mas facil que basañez salga campeon de la champions? tambien.... pero bueno, como dice galeano, la utopia esta en el horizonte, y cuando nosotros damos un paso, ella se aleja un paso y nunca vamos a llegar, pero sirve para eso, para caminar. caminemos
ResponderEliminarPD: si me hacen un texto sobre la exclusion social ahi si no controlo los comentarios jajaja
muy bueno el comentario y critica de Gerardo
ResponderEliminaryo estoy con el
Federico Calabria
Realmente Martín, tampoco creo que tenga que ser blanco o negro.
ResponderEliminarLos ámbitos de la vida, cabalgan entre estos dos colores, por donde el hombre cree y hace creer y otros que ya no andan ni siquiera porque no hay nada en que creer ni ver.
Considero que el modernismo y las revoluciones del pensamiento han denegado la significación del valor, el valor existe y no existe cuando es necesario ¿Cómo puedes determinar, por ejemplo, un valor sexual, cuando un hombre se viste como una mujer, la economía convertida en transeconomía, la estética en transestética y el sexo en transexual?!
La contaminación de todas estas disciplinas son causadas por el exceso de liberación, por los ideales y utopías que el hombre se a inventado para progresar, pero en el fondo han representado todo lo contrario.
Pensamientos que comparto con Jean Baudrillard
Uff...La verdad es que es tan complejo el Mundo y lo que expuse es solo un "cristal" para verlo como humildemente quise dejar en el texto que probablemente tengas razón en muchas cosas.
ResponderEliminarCreo que si vemos las cosas a fondo, no están contradictorio ni estamos lejos en lo que hemos dicho.
Solamente que es cuestión de consensuar muchas cosas que parecen distintas pero no lo son: o aveces, en la "chiquita" creemos que es cuando en el fondo somos seres humanos y, a pesar de las diferencias, somos algo en sí mismo idéntico.
Un saludo y gracias por el aporte!